Historias

Musicaltruismo

«Musicaltruismo» para quién siente la necesidad de volar.

¿Quiénes somos?: el proyecto se basa en músicos profesionales voluntarios, nace en Argentina por iniciativa de Maria Eugenia Rubio , y se desarrolla y sigue expandiendo en varias provincias y en otros países. Ya somos más de 2500 músicos de varias ciudades y países que cumple en 2019 siete años de actividad con más de 400 conciertos realizados. Formamos una asociación civil sin fines de lucro.

Nuestros objetivos: la idea es ofrecer nuestra profesionalidad y ponerla al servicio de las personas de cualquier edad, recluidas en instalaciones hospitalarias, Hogares de ancianos,  y por este motivo necesitadas de estímulos positivos y distracciones que pueden hacer su estancia más alegre y menos tediosa al menos por algunas horas, con beneficios aún a nivel terapéutico.

¿Para quién?: el tiempo y la disponibilidad, como por otra parte el compromiso, son ofrecidos gratuitamente y, según la disponibilidad de espacio y tiempo, a todas aquellas instalaciones, hospitales y salas en el breve o largo plazo, que deseen darnos la oportunidad de alegrar el espíritu de sus pacientes. No se requiere nada, sólo el compartir un momento que también pueda servir a los músicos, para agradables experiencias mutuas, en despecho de la monotonía y la melancolía que suelen acompañar las hospitalizaciones y atenciones sistemáticas.

¿Por qué?: cada profesional del espectáculo sabe que el mejor momento de su propia experiencia es aquél en que logra que el público consiga distraerse de sus problemas y ansiedades que agitan sus ánimos, viviendo instantes despreocupados compartiendo emociones y sensaciones que sólo la música sabe provocar: cuando se obtiene ese objetivo, la misión del artista esta plenamente lograda, y se puede decir que la satisfacción es realmente completa. No se ejecuta la música sólo para uno mismo y aquellos que viven para la música y por la música lo saben: el verdadero y único interlocutor es el que disfruta del arte, y esto es lo que pertenece al compromiso moral y físico del artista: conmover y vivificar a quien lo escucha. No existe alegría mayor para quien opera en el mundo del arte y del espectáculo que obtener estos resultados, y si esto se ofrece gratuitamente y sin intereses económicos, la satisfacción, siendo emotiva, ¡será inmensa!

En Resumen: nuestra disponibilidad en este sentido es completa: ya sean niños, adultos, ancianos enfermos, o tal vez imposibilitados de abandonar el lugar donde deben quedarse costreñidos por su impedimento, nuestro compromiso es éste: donar de corazón aquello que con el corazón hacemos cada día, es decir, la música! No existe límite a la generosidad, y nuestro compromiso se llama Música Para el Alma o también lo podríamos llamar Musicaltruísmo, o sea , donar al espíritu un par de alas para liberar el corazón de las angustias del cuerpo y de la mente, y olvidar, al menos por unos momentos, los sufrimientos y los dolores que nos impiden volar hacia lo alto y reencontrar la sonrisa!

Sergio Valentino, MPA Nápoles, Italia.

María Flora

…la señora bailaba hoy en el concierto mientras los músicos tocaban. Se angustió con la música de la Lista de Schindler y se fue a llorar al baño… ¡Sí! se fue a llorar al baño, y cuando entró se miró al espejo y salió diciendo: ¡”Estoy muy fea”! y lloraba desconsolada, pobrecita. Después retomó el baile, y cuando Fermín (Prieto, tenor) cantó O sole mio la superó la emoción y se cayó al piso como desmayada. Después me decía llorando: “No sé que hacer con tanta felicidad”. No se cayó desmayada, se dejó caer… de felicidad.Laura Rizzo, soprano de MPA - Hospital Neuropsiquiátrico Braulio A. Moyano, CABA, marzo 2013

Del Hospital Moyano nos informan sobre ella: la señora se llama María Flora, tiene 70 años. Siempre va a la radio (Desate, de las internas del Moyano) a cantar y a leer sus poesías… A veces, aunque la locura arrasa pensamientos, sentimientos, deseos… A veces, con la poesía no puede…

Video de María Flora bailando:

Gira MPA San Juan 2018

14 de Noviembre, 2018

Sólo quienes tenemos la «suerte» de pasar a diario por un hospital sabemos lo que se vive a diario ahí adentro. 

Y lo digo tanto por pacientes como por aquellos que trabajamos allí. No es fácil trabajar con el dolor, la angustia, la incertidumbre. 

Aprender a manejar el optimismo y no caer en la desesperanza. 
Sólo quienes estamos inmersos en el mundillo de los hospitales neuropsiquiátricos conocemos del olvido del afuera. 

La falta que hace el aire externo, cosas nuevas. Caricias. Alicientes. Que nos miren. Que no tengan miedo. 
Hoy fue al hospital Música para el Alma. A llenarnos de cosas lindas. 

De lecciones de música. De sonidos que envuelven y atrapan la atención hasta del más desinteresado. 

De voces que conectan. Canciones famosas para muchos pero desconocidas para otros que se animaron a llevar el ritmo con sus dedos, con sus pies. 

Que miraban absortos a esos locos que vinieron de Bs As a tocar música 

nada más que para hacer que alguien, en un lugar perdido en el desierto sanjuanino se sienta mejor, querido, y con una sonrisa enorme en la boca. 

Y hasta un show de magia nos regalaron para seguir sacando sonrisas de niños disfrazados de adultos. 

Gracias Músicos de Música para el Alma. Tenemos el alma llena de cosas lindas por un rato.

Dra Laura Tamarit, Directora Hospital Mental El Zonda, San Juan.

We can be Heroes, just for one day

Noviembre, 2014
 
Dias atrás fui a ver la ultima película de Tim Burton “Miss Peregrine y los niños peculiares”, me entusiasmo mucho al verla, me entusiasman los personajes fantásticos. Personas con super poderes y con una marcada vocación de héroes de brindarse, de intentar hacer un mundo mejor. Este tipo de personajes me gusta tanto que en algún momento cuando veo estas películas me frustra recordar que no son ciertos, que no existen ni van a existir.
 
Con esa contradicción me fui del cine y días después a trabajar para descubrir que estaba equivocado.
Se acercó al hospital la gente de Música para el alma y desde el comienzo me demostraron cuan grande era mi error. Se presentaron diciendo que llevan música en vivo a lugares donde hace falta porque la música en vivo “tiene otra magia”. Si, otra magia dijo el chelista que los guiaba y así arrancamos. Ahí nomas largaron su arte y comenzaron a suceder cosas mágicas, hicieron vibrar sus cuerdas y soplar sus instrumentos y se empezó a transmutar el lugar. Cabe aclarar de qué lugar hablo; de un gimnasio de rehabilitación que fue construido originalmente como teatro para niños y adolescentes; cuenta con acústica, techos altos, dibujos en las paredes heredados de otra época, colchonetas, paralelas y aparejos varios propios del uso actual. Gracias a estos artistas las paredes tomaron movimiento y todo parecía por momentos más chico por momento más grande. Pero no sólo se transmutó el espacio, las personas que estábamos ahí nos vimos hipnotizados, aunados en el disfrute y la emoción.
 
Entonces se largaron sus cantantes primero una mujer que abrió la boca y dejo salir un aire enorme inmerso sometido a una vibración hermosa que pareció arrasar todo, después una actriz cantante o una cantante actriz, no se bien, que trajo hasta nosotros una malvada madre que le exige a su hija que asesine por ella. Ahí delante nuestro, todo ahí, trajo y se llevo a ese personaje en su cuerpo lo mostró lo hizo crecer cantando hasta ocupar todo el espacio y lo volvió a guardar como si nunca hubiera venido. Magia, más magia. Siguieron desparramando magia vi gente salirse de su cuerpo cantando, gente que tiene muy difícil el caminar pudo volar y volar muy muy alto. Cerraron con agradecimientos y ofrecimientos varios y se fueron como Vinieron como personas corrientes porque el superhéroe también es una persona corriente.
Magia, super poderes la búsqueda de un mundo mejor, el interés por el de al lado ahí mismo fuera de la pantalla, ya no puedo no creer.
 
El amor, el arte y el mirar un poco más lejos que nuestra nariz nos puede transformar en héroes, tan chico, tan grande, tan lejos, tan cerca.
En caso que quieran contactar a estos heroes:
 
 
Martín Steinmann, del servicio de Psicología del I.R.E.P

HOSPITAL LOAYZA, PERÚ. TEXTO DR. GUSTAVO RIVARA

Conocí a Música Para el Alma hace unos 3 meses, cuando llegaron de improviso y, casi sin anunciarse, a las Salas de Internación de mi viejo Hospital Arzobispo Loayza, en Lima… Llenaron el espacio de magia, de luz… lo saturaron de fantasía y de vida…
 
Las notas musicales de sus finos instrumentos actuaron como la más maravillosa medicina, y cual hábiles pinceles, fueron dibujando sonrisas en cada paciente, aún en aquellos sumidos en el más oscuro diagnóstico… Enfermeras, médicos, auxiliares, familiares… todos quedaron maravillados e inmóviles al sentir como sus poros iban contrayéndose lentamente… Vi bailar las manos de una mujer muy enferma, como si fueran dos ágiles bailarinas, sentí ojos llorar de alegría, descubrí que hasta el más triste rincón se podía teñir de fantasía. Fui testigo de voces sublimes recorriendo los ambientes, como lo hacen las gaviotas rasando el mar, esquivando las olas, mitigando el dolor… Vi magia… vi Corazones Generosos entregándose sin esperar nada a cambio… Ha pasado el tiempo, y aún se me estremece la piel al recordarlo, y cuando vuelvo por aquellos viejos pasillos, cierro los ojos y los siento nuevamente, y sonrío… y descanso, al saber que hay aún miles de personas haciendo cosas por los demás…
 
Que no son sólo ellos… pero agradezco porque existen, porque son y están… porque vinieron y porque van, recorriendo más salas hospitalarias… Gracias Amigos de Música Para el Alma, gracias, eternamente… porque llegaron sin anunciarse, y se fueron dejando huellas que ni el dolor podrán borrar… 
 
Gustavo Rivara D. MD. MSc. Pediatra Neonatólogo Payaso de Hospital Lima, Perú
 

Un pequeño botón en forma de corazón

Agosto, 2015

Es el regalo que me hizo ayer una anciana del asilo donde fuimos a cantar.
Qué experiencia tan fuerte es la de llevar música a lugares donde viven ancianos que quizás, hace mucho tiempo nadie los visita… nadie los abraza…
Qué afortunados somos de poder llevarles un poquito de alegría y hacer que al menos ese día, sea diferente para ellos… y para nosotros.
Qué hermosa retribución, qué hermoso regalo.
Un pequeño botón en forma de corazón…
 
Laura Rizzo, soprano de MPA.

En el Garrahan con Patch Adams

Noviembre, 2014.

Tarde calurosa de sábado. Hospital Garrahan. Un grupo de personas comunes se va acercando al lugar. Al llegar, algunos sacan gorros, narices de payasos, pelucas. Otros tímidamente sacan instrumentos. Al principio es algo desordenado, nadie sabe bien qué hacer o a donde ir. Se logran organizar un poco, y empezar a tocar el Aleluya y la magia comienza.

Luca, el baterista del Hospital de Niños de La Plata

Diciembre, 2015

Este es Luca, internado desde hace varios días en el Hospital de Niños de La Plata. Su sueño era volver a tocar la batería. Se hizo un pedido por las redes sociales. Al día siguiente apareció la batería. Conseguimos el traslado y alguien que la armara.

Un puente

27 de Junio, 2015

Había quedado en pasar a buscar a Guille – nuestro 2° oboe – a la una por la casa. Lo acomodé en la única plaza libre que me queda, ya que las otras dos las ocupa el contrabajo, y salimos a encontrarnos con la ruta 88 bajo el brillante sol del mediodía (…), era el primer concierto que nos proponíamos en el marco de “Música para el alma”. La idea surgió de Daniel, uno de nuestros trombones, que dicta una materia en un plan para terminar el secundario dentro del Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur (INAREPS). A este lugar concurren –y algunos están internados– todo tipo de personas con discapacidades físicas y/o psíquicas, para trabajar guiadas por rehabilitadores, con el fin de lograr la mejor calidad de vida posible. (…)

A todas luces comprendimos que sería imposible probar alguna cosa antes de empezar. Así que sin más vueltas nos pusimos los sombreritos, y le hicimos un guiño al abnegado encargado de la puerta, que de cualquier manera ya estaba siendo desbordado por un tropel de muletas y sillas de ruedas, mezcladas con risas y comentarios altisonantes. Comenzamos con la “Pequeña serenata nocturna” de Mozart, con una respuesta muy calurosa.

A todo esto, yo esperaba ver una señora conocida (Graciela), que trabaja en el INAREPS haciendo rehabilitación, que me había asegurado que iba a estar con alguno de sus pacientes. Pero por más que recorría el recinto con la vista, que a esta altura estaba atiborrado, con las puertas abiertas y mucha gente en la galería exterior, no lograba verla. Evidentemente no estaba. (…)

Se tocaron otras cosas que mi memoria las esconde tras la fuerza del encuentro. Cuando el concierto estaba llegando a su climax, veo que la gente de la puerta se abre y aparece Graciela empujando una cama. ¡Sí!, ¡una cama de hospital!, de esas con ruedas que hay en las habitaciones. (…)

En la cama había una chica muy joven (no podría precisar la edad, pero sí que se llamaba Luján), con la mirada perdida en el techo. Como pudimos, con esas cosas que se agolpan en la garganta y esas otras que cuelgan de los ojos, seguimos tocando. (…)

Entonces vimos algo que ninguno de nosotros va a olvidar. En pocos minutos la música fue dirigiendo y cambiando esa mirada hasta desembocar en una sonrisa radiante de disfrute y agradecimiento. Graciela se acercaba a cada rato y la acariciaba. Poco antes de que termine el concierto se llevó a otra Luján en la misma cama. (…)

Salimos a la explanada con Guille. El sol entibiaba el aire de la siesta. Subimos el bajo y entramos al auto. Sentí que no tenía ningún apuro. Y me atravesó una certeza: que no había que ir lejos para llegar a algún lado.Sergio Gugliotta, Música para el alma, Mar del plata, diciembre de 2013

Hospital de Clínicas “José de San Martín”, CABA

Octubre, 2014

Ayer, cuando estaba terminando mi recorrido por el Clínicas, me encontré con este hermoso regalo en el Hall Central. Al principio estábamos todos curiosos y casi instantáneamente formábamos todos parte de esa fiesta de alegría en donde nada importaba más que pasar un hermoso momento. Fue muy notable como se percibía el disfrute y la felicidad, no sólo del público sino de los mismos músicos! ¡Felicidad enormemente contagiosa! A mi lado, y sin darme cuenta tenía una señora que se abanicaba y le daba agua a su hijita. Para mi sorpresa formaba parte del coro. Lo más notable es que mientras cantaba, con una voz tan dulce que te arranca una sonrisa, sin que te des cuenta… Mientras cantaba… Abanicaba a un viejito con un maletín que estaba parado a su lado… Otra mujer que tocaba el violín no podía dejar de bailar y reír mientras hacia nacer melodías junto a sus amigos. Al rato empezaron a aparecer voces que parecían de camerata, los mismos músicos se sorprendían… ¡Eran pacientes del hospital que no podían frenar ese impulso de sumarse a semejante regalo! 

¡Quiero agradecer haber estado ayer en ese lugar! ¡Agradecer por las lágrimas de emoción que me robaron, pero más agradecer la sonrisa que me dejaron puesta en el rostro por el resto del día! Agradecer, no sólo por la ayuda de los médicos, enfermeros, asensoristas, personal y recepcionistas que todos los días están firme al pie del cañón y que aunque a veces parezcan mala onda SIEMPRE TERMINAN LA CONVERSACIÓN CON UNA SONRISA CÓMPLICE que te deja salir contento, esperanzado y orgulloso de la vida. Sino también a estos músicos que en el medio de su complicado día laboral se hicieron un humilde hueco para enseñarnos a muchos que la vida sólo es vida cuando se disfruta. A todos ellos enormes gracias porque es algo simple, pero muy difícil de hacer y sostener el tiempo. Intentaré no olvidar lo que sentí en ese momento cuando me regalaron esa sonrisa y procurare imitar el ejemplo desde mi lugar. Todo esto sucedió en el Hospital de Clínicas y los músicos forman parte de Música para el alma.

Carlos Andrés Pellegrini
Hospital Nacional de Clínicas, Octubre de 2014

Un teclado para Caren

Abril, 2014

Conocimos a Caren a sus 12 años, en el Hospital de niños Gutierrez en 2012. En aquella ocasión acompañamos la internación de Caren, visitándola y tocando el cello para ella. Su mamá nos contaría un tiempo después, con Caren ya en casa, que nuestra visita le había generado ganas de aprender un instrumento.

Un milagro para Lorenzo

Agosto, 2014

Una de las tantas historias que conocimos en el proyecto “Música para el alma”. Valeria es la mamá de Lorenzo, un niño con epilepsia. Ella nos contó sobre los efectos terapéuticos del llamado efecto Mozart, que ayuda a reducir los ataques en la gente con esa enfermedad. En especial, la sonata K448 de Mozart es la más indicada.